11/12/14

¿Por qué enseñar música? La actividad musical en el desarrollo infantil

Artículo publicado en la Revista Desterradxs, año 2011 
Registro de Propiedad Intelectual: Exp. Nro. 940562.
  



“Cantamos para vivir,
para que el río se apacigüe,
para que la enfermedad se vaya,
para que el animal se aleje y no haga daño,
...Bailamos para no morir”

 Maternidad Tumaco (S. II a C. a II d. C.)

Es indudable que la música “afecta” a las personas. Nos moviliza. Nos provoca  reacciones que van desde la empatía, el placer, hasta el rechazo o el  disgusto. Hay  lenguajes que nos resultan más cercanos  y otros extraños y hasta incomprensibles.
Pero difícilmente nos resulta indiferente. Y es así para todas las personas.
         Si observamos con atención a distintos intérpretes podemos enumerar un sinnúmero de movimientos, expresiones, gestos perceptibles e imperceptibles que dan cuenta de la inmensa actividad cerebral y emocional que implica la interpretación musical y seguramente en quienes están escuchando ocurre algo parecido. Es decir que existe un claro estímulo a diversas conexiones neuronales por un lado, lo que indica un desarrollo cerebral del hemisferio izquierdo y por otro lado, una profunda conexión con el hemisferio derecho, con lo emocional, con uno mismo y con los otros o “lo otro”, es decir la obra de arte en sí misma.
 Muchos de ustedes pensarán: “sin duda que los intérpretes o compositores reconocidos  tienen un “don especial”. Esto es así porque en general, la educación artística está considerada como una educación “especializada”, dedicada a aquellos  que poseen condiciones particulares para realizarla. Y si bien es verdad que llegar a niveles de interpretación de excelencia requiere de una dedicación importante, de un entrenamiento particular, no es cierto que sólo algunos pocos “dotados” puedan hacerlo. Y menos cierto es que no podamos disfrutar del placer de una buena interpretación musical como instrumentistas, cantantes o compositores, aunque no queramos dedicarnos a ello de manera profesional, sino como el desarrollo  de uno de los aspectos importantísimos que nos conforman y constituyen como seres humanos. Es extraño que en general resulte  común recomendar que el ejercicio o la práctica deportiva es -no sólo aconsejable- sino necesario para la salud y se sigue considerando como algo “especial”  la práctica artística.
Este concepto de la “música para unos pocos” es relativamente nuevo  y está íntimamente ligado a la vida del hombre moderno.
La práctica artística  ha sido en diferentes épocas y culturas considerada como esencial en la búsqueda del desarrollo pleno del ser humano. Ha sido la puerta que nos conecta con la naturaleza, con los otros, con nuestra interioridad.
La música, desde tiempos remotos, ha servido para expresar las emociones más profundas del hombre, para acompañarlo en sus actividades, en el trabajo y el descanso, en lo comunitario y en lo espiritual.

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