9/12/14

Canciones de Cuna

Artículo publicado en la Revista Desterradxs, enero 2011 
Registro de Propiedad Intelectual: Exp. Nro. 940562.



Arrorró mi niño, arrorró mi sol
Arrorró pedazo de mi corazón.
Este niño lindo se quiere dormir
Y el pícaro sueño no quiere venir.”
-Cancionero español-

Canción de cuna, melodías antiguas y nuevas que en todo el mundo forman parte del rito cotidiano de dormir al niño, de dormir a la niña.

La canción de cuna  constituye quizá una de las expresiones musicales más antiguas, que nos conecta con el asombro ante la continuidad de la vida. Porque quizá no haya nada más espontáneo que tararear una melodía cuando queremos expresar la emoción y la ternura que nos provoca un bebé. La sensación que experimentamos ante la fragilidad del pequeño ser, ante la sorpresa y maravilla de la vida.
La melodía surge casi sin pensarlo cuando el niño está inquieto o no puede dormir.
Repetimos su nombre, algunas palabras o tan sólo un sonido. Utilizamos nuestros brazos como la mejor cuna o lo apoyamos en nuestro pecho para transmitir serenidad, calor, amor. 

Recordamos –sin poder saber en qué rincón de nuestra memoria quedó grabada- la canción que nos cantaba nuestra mamá, nuestra abuela.
Intuitivamente sabemos que esos sonidos medio hablados, medio cantados, son como un bálsamo que logran la calma buscada.

Todos podemos ser “mamás”, es decir, ser  todo lo que esa palabra representa para cada niño, si podemos entregarnos en un arrullo.

“Belén, Belén
Por que tienes tú los ojos así, despabilaos.
Belén. Belén.”
- E.Grenet-     

La canción de cuna se convierte en un momento de diálogo íntimo entre la mamá y el niño. Favorece la creación de un clima particular. Palabras breves que se repiten.
Sonido. Silencio. Canto. Escucho.

Es indudable que la música “nos afecta”, nos moviliza. Nos provoca  reacciones que van desde la empatía, el placer, hasta el rechazo o el  disgusto. Hay  lenguajes que nos resultan más cercanos  y otros extraños y hasta incomprensibles. Pero difícilmente nos resulta indiferente. Y es así para todas las personas.

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