1/10/14

El uso de patrones armónicos presentes en géneros de la música popular, para el desarrollo del oído armónico en la enseñanza audioperceptiva

Propuesta de Transferencia y Aplicación
IX Reunión Anual de SACCoM 2010.


Prof. Susana Dutto
Universidad Nacional de Villa María
Fundamentación:
El primer paso para la educación musical es el desarrollo de la sensibilidad auditiva por medio de una percepción activa. La vivencia lograda a través de la práctica musical debe siempre preceder a cualquier tipo de conceptualización.
La naturaleza dinámica emotiva de la música obliga a tratarla a partir de una experiencia global, sin fragmentaciones que corten su movimiento o impulso vital. Así la captación de los contenidos musicales sólo adquiere real significación en el contexto del fluir musical al cual pertenecen. Podríamos hablar de una percepción gestáltica, en donde los componentes armónico, melódico, rítmico, métrico, junto a indicaciones de “tempo”, articulaciones, dinámicas, interactúan en un todo indivisible. Esta concepción remite a un concepto holístico. (Sergio Balderrabano y Alejandro Gallo, 2002).
A su vez, cada uno de los factores involucrados en el hecho musical es susceptible de ser estudiado en forma particular, como un recorte de un todo, como una pausa del movimiento, con el objeto de analizar las relaciones jerárquicas que se establecen entre las distintas unidades formales implicadas.
Así podemos asegurar que el análisis del aspecto armónico en una obra musical tonal, será el resultado de la comprensión de los movimientos cadenciales implícitos en ella, de las relaciones con los otros componentes que  participan y de la jerarquía de dichas relaciones.

          Cuando hablamos de armonía dentro de la música tonal, nos referimos a la superposición, a la simultaneidad  de alturas, más específicamente  a la estructura llamada acorde y a las relaciones que se producen entre estos en una secuencia temporal. Cuando analizamos este proceso en una obra tonal, consideramos la conformación de cada uno  y su relación funcional.
Si bien la armonía es más que una sucesión de acordes, podemos decir que esa es la forma de representarla, más aún dentro de la música popular. En ésta, el uso de cifrados que describen los encadenamientos de acordes propios de una obra, es un recurso característico y distintivo.
La enseñanza del aspecto armónico no puede reducirse a la mera identificación de una cadencia a partir de la interpretación del maestro al alumno. El tiempo es una coordenada en la que se articula el componente armónico en una clase de discurso en el que intervienen diferencias de duración, factores acentuales,  agógicos, métricos, formas de agrupación, puntos de inflexión. De esta forma -y recurriendo nuevamente a las palabras del estudio ante mencionado de Balderrabano y Gallo “La gestualidad armónica”, 2002-  no tienen necesariamente "la misma armonía" dos obras que comparten idéntica secuencia de acordes  si la distribución temporal de los acordes en términos de proporción, acentuación y agrupación, es diferente. Así, el gesto de cada  discurso armónico difiere.


En la enseñanza intuitiva o no académica de la música popular, en la transmisión oral de ciertos géneros, se enseñan enlaces o “patrones armónicos” que les  son característicos. La transmisión de este tipo de patrones (vinculado a lo rítmico y melódico, a la forma de impostación o de toque, otros) significa un conocimiento profundo del género y estilo a transmitir. Rescatamos  este método intuitivo como un aporte necesario y valioso a la didáctica musical en general.

Para seguir leyendo este artículo, hacer clic aquí.