23/6/14

El lugar de la educación artística en nuestra educación general

Palabras de apertura para el VI Congreso Argentino de Fladem
Villa María. 2006.


Cuando hablamos de educación y de su función, encontramos diferentes definiciones, pero a pesar del mayor o menor énfasis o valoraciones en determinados aspectos, todas coinciden en esta premisa fundamental que nos propone un educador:

“La educación en general puede verse como un proceso interesado en expandir y profundizar el significado que la gente puede extraer de su vida”[1].

Continuando con la mirada que plantea Eliott Eisner, permítanme profundizar en este concepto.
La construcción de significado depende de la capacidad del individuo de experimentar e interpretar los diferentes significados que nos propone el entorno, incluyendo una visión histórica del mismo, es decir, como otras personas de su  cultura, en otro momento distinto al presente han construido y representado el significado. Esto incluye los valores, técnicas y manifestaciones artísticas de su civilización.

Ahora bien, la capacidad de encontrar significado en las distintas formas de representación no es innata, sino que se desarrolla. El desarrollo de esa capacidad tiene que ver entonces con el progreso en la capacidad de codificar y decodificar el significado. Esta capacidad  puede considerarse una forma de alfabetismo.
Podemos afirmar, siguiendo esta línea de reflexión, que alfabetiza en el sentido amplio del término, es la principal función de la educación.

Aunque el término “alfabetismo” evoca inmediatamente la imagen de lectura y escritura, entendemos que el verdadero significado del término está relacionado con la posibilidad de “extraer significado”, como dijimos antes, de decodificar y codificar. Esto significa que no
podemos decir que alguien esté alfabetizado sólo porque sea capaz de leer un texto, sólo logrará su objetivo si puede “entender” lo que el texto expresa.

Y si bien no cabe duda de que muchos de los significados que obtenemos de nuestra vida se derivan de lo que leemos, menos dudoso aún es que podemos extraer significado de las múltiples manifestaciones que conforman los sistemas básicos: las artes, las ciencias, las matemáticas y los estudios sociales.

Es en este aspecto, en el de revalorizar el desarrollo de lectura de diferentes sistemas, en donde la expresión artística adquiere un lugar fundamental en las prácticas educativas.
En innumerables ocasiones hemos comprobado que lo que no podemos transmitir ni construir con palabras, a menudo es posible hacerlo por medio de imágenes visuales (en el amplio sentido de la expresión) o por medio de la música.
Es innegable también, que las manifestaciones artísticas a lo largo de la historia son las que perduran como símbolos o signos del grado de evolución de  una civilización que se ha extinguido.

Veamos desde el punto de vista educativo, la razón por la cual la capacidad de “leer” estos sistemas básicos – diferentes y complementarios a los que ocupan el lugar de preponderancia en la educación actual como son la lecto-escritura y al pensamiento lógico- es tan importante. Permítanme expresarlo a través de lo constituyen para mí, tres objetivos educativos primordiales:

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